jueves, 30 de julio de 2020

¿Cómo saber si tengo depresión?

 ¿Cómo saber si tengo depresión?



La depresión es una alteración del estado de ánimo que hace que nos sintamos tristes, infelices, culpables, y no tengamos ganas de hacer nada de lo que normalmente nos haría felices. Ni siquiera las cosas más simples.  Todo esto puede darse en periodos no demasiado largos de tiempo y es NORMAL que le pase a cualquiera en determinadas situaciones: cuando un familiar muere, cuando hay un rompimiento con la pareja, cuando una amistad nos abandona, cuando vemos frustrada una meta profesional, etc.

Sin embargo, cuando ya pasó un tiempo razonable después del evento que catapultó la depresión (digamos, hasta 2 meses en la situación más dolorosa), tendríamos que evaluar el hecho de buscar ayuda psicológica para poder lograr detectar los elementos detonadores de esa tristeza y evitar que sigan creciendo y desencadenen otro tipo de problemas frecuentes como la ansiedad.

¿Cómo saber si la depresión que tengo es estacionaria o puede ser algo que requiera ayuda profesional?


Haz cuentas de cuánto tiempo llevas en ese estado de ánimo. Si por ejemplo, tu tristeza inició debido al fallecimiento de una persona muy cercana a ti, 3 meses ya sería bastante tiempo. Especialmente si no has sentido ninguna mejoría, ningún alivio o ninguna resignación.

Ya no tienes ganas de salir con amistades al cine, a un bar, a bailar o a divertirte. Es posible que de alguna manera, antes de tu estado de tristeza tampoco fueras del tipo de persona que le enloquece salir. Sin embargo sí puedes determinar si hay una diferencia entre el antes y el después.

Te sientes solo y desamparado. La soledad no siempre es física (toda vez que mucha gente vive sola y es feliz), sino que sientes que no le importas a nadie. Que nadie tiene interés en ti o en tus problemas. Sientes como si el mundo se alejara como quien se aleja de un bicho raro.

Te da mucha flojera. No tienes muchas ganas de levantarte a trabajar y si lo haces es porque pagan. Si no hay necesidad evitas bañarte. Tratas de tener la menor actividad posible y puede que pases mucho tiempo en la cama o en el sillón. A veces durmiendo, a veces solo pensando en cosas. Es posible que esto haga que tus hábitos alimenticios se modifiquen debido a que tampoco quieres prepararte ni de comer ni quieres salir a comer algo hecho (mucha gente empieza a consumir sopas instantáneas, frituras y refrescos. Algo que no requiera demasiado esfuerzo).

Una de dos: o duermes mucho (de esas veces que te andas levantando hasta pasado el medio día y no te importa) o tienes problemas para dormir (insomnio).


Derivado de la falta de ganas de hacer las cosas, ya hablamos de los hábitos alimenticios y estos se reflejarían en un aumento o en pérdida de peso.

Pierdes la paciencia con facilidad y llegas a molestarte por cualquier cosa que no requería tanto nivel de ira.

Dejas de buscar hacer lo que generalmente te gustaba. Ya no le ves mucho sentido. Ya casi no te interesa el sexo ni conocer a otras personas.

Para conocer acerca de otros posibles orígenes de tu propable depresión, no dudes en acudir al profesional de la salud mental de tu confianza.

Bueno y ¿Qué puedo hacer para superar la depresión?


Primero que nada, consultar a un Médico Psiquiatra como ya hemos mencionado. ¿Para qué? Porque si ya ha pasado mucho tiempo y tu tristeza no cede, es posible que requirieras algún medicamento que solo él puede prescribir. No siempre sucede de esa forma, pero hay posibilidades de que el cerebro esté experimentando algunos problemas para producir sustancias responsables del placer (como la serotonina) y un fármaco pueda ayudar en ese tema.

Si estás por tomar una consulta o terapia, o ya estás tomándola, aquí te proporcionamos una pequeña guía de CÓMO SUPERAR LA DEPRESIÓN. Esto es un elemento que puedes atender sin dejar atrás las prescripciones que ya estés tomando. Si tu tristeza es estacionaria, te será gran de utilidad.


Materiales:
Un cuaderno nuevo (uno especial solo para esto)
Una pluma.


Este cuaderno nos va a servir para hacer anotaciones. Cada que hagas una anotación vas a ponerle fecha (título y esas cosas es opcional).

1. La descripción del que solías ser.

La primera nota que vamos a desarrollar va a ser una descripción de quien eras tú antes de que te sintieras triste o antes de que sucediera el evento o los eventos que te pusieron triste. No te preocupes, no vamos a escribir una novela, así que despreocúpate en si tu texto tiene faltas de ortografía, o no lleva una sintaxis adecuada. Eso no importa. Quiero que describas a esa persona que solías ser pero escribiéndolo en tiempo presente. Déjame colocarte un ejemplo.

“5 de mayo de 2020:

Mi nombre es Rebeca Salas. Tengo 36 años. Soy una persona que le encanta comer pastel. Mi favorito es el de chocolate. Uno que venden en la pastelería de aquí a dos cuadras. Y los chetos… soy adicta a los chetos especialmente cuando veo películas. UUUFF! Las pelis. Adoro cualquier película entretenida. No soy así de películas de mucho trasfondo ni nada. A mi me divierte cualquiera. El otro día vi Rambo. A mí nunca me llamaron la atención pero la verdad ¡me atrapó desde el primer minuto el loco ese! Hijole, no sé por que al recordar una escena me acordé que me gusta usar faldas de rayitas. Quien sabe por qué. En la escuela me decían “La Napolitana” por un cochino pastelito que tenía rayitas blancas. Por cierto me encanta mi cabello pero no me laten mucho mis ojos. Están bien chiquitos… jajaja. Ando en bici, aunque una vez me dí un san madr_zo en la ciclovía… casi me llevo de corbata al señor de las gelatinas. Tambien me gusta….”

Cada día, tómate un ratito para describirte y decir esas cosas que generalmente te gusta hacer. Todo eso. Es posible que al principio digas “¡Osh! Pos no me gusta nada”. Y aquí te digo que eso no es posible. Hay gente que incluso tiene placeres bien tontos o loquillos, como hacer enojar al vigilante por su extraño bigote, o ponerle nombres chuscos a los perros. Esos también son gustos. Eso también nos describe. Eso nos dibuja sonrisas. Con frecuencia recordar nuestras maldades nos llega a sacar una carcajada en público.

2. El familiar favorito.

¿Haz escuchado la frase “hacer de tripas corazón”? Pues llegó el momento. Dependiendo de cómo te lleves con tu familia, ahí en tu cuaderno escribe una lista de tus 3 familiares favoritos en orden de cariño. Ve con el Familiar Favorito #1 y plantéale que te has estado sintiendo mal. Que estás considerando tomar ayuda profesional (o que ya la estás tomando). Dile que te diga 3 cosas buenas de ti. Las que sean. Y luego, vas a ir con el Familiar Favorito #2 y con el #3 a hacer lo mismo (no tiene que ser personal, puedes llamarles por teléfono o escribirse por mensaje de texto). Nota: Puede ser un familiar o una amistad.

Esos elementos que dijeron de ti, quiero que los escribas en tu cuaderno de la siguiente manera:

Vas a escribir cada característica en el título de una hoja en blanco. Por ejemplo si te dijeron que eres “muy guapa” o que “eres sensible con los animales”, cada una debe ir al principio de una página en blanco. Es posible que algunas se repitan (unos dijeron que eras guapa, otros que bella… ya sabes). Si eso pasa, pues unes todas en una sola característica.

Después, cuando tengas un tiempecito libre, y leas las características positivas que te dieron, quiero que escribas en esa página en blanco cómo te sentiste cuando te lo dijeron. Quizá ya lo sabías, pero no era como que te lo dijeran a cada rato. O a lo mejor ni sabías y la gente ve cosas buenas que tú ni por enterada o enterado.

Te pongo un ejemplo:


“13 de Mayo de 2020.

Soy Yo otra vez. Soy Antonio Rodríguez. Me dijeron que soy un tipo muy interesante porque bailo excelente. No sabía eso. Bueno, sí sabía. Sé que sé bailar, pero no sabía que la gente me veía como el mero mero abrillantador de la pista. Mi hermana me dijo que incluso le atraigo a algunas de sus amigas cuando me ven bailando la salsukis con harto estilacho o cuando le entro a las cumbias y al rock and roll. Creo que he dejado un poco de lado esos temas. Ya no lo he hecho como antes. Ha de ser porque tampoco así como que me han dado muchas ganas de poner musiquita, pero creo que voy a empezar a poner más seguido. Me encanta estar bailando. Y no discrimino géneros ¿Eh papu? Vaya… la verdad sí la armo para el baile”.

3. Lo que te hace sentir mal

 En tu cuaderno, vas a ir anotando también cosas que te han hecho sentir mal (no importa si estas realmente ocurrieron o incluso si solo es una percepción u opinión tuya. En este apartado puedes despotricar un poco. O bien, probablemente lo que te ha hecho sentir mal, no es motivo de enojo, sino más bien de frustración y nudos en la garganta. Si es así, entonces acomódate bien en tu sillón favorito, ten a la mano varios pañuelos por si las lágrimas escurren por las mejillas. Y olvida la timidez. Debes hacer esto en privado.

Igual, te dejo un par de ejemplos.

“2 de Junio de 2020

Soy yo de nuevo, Sofía Hernández. Mi papá falleció y éramos super cercanos. Caray, ha sido tan difícil. Todavía escucho su voz, todavía siento que lo veo. Siento que me habla. El otro día lo soñé y me decía cosas bonitas, pero despierto y todo era un sueño. ¡Éramos tan unidos! Pero hoy quiero retribuirle todo ese amor que él siempre tuvo para mí. Quiero devolverle un cachito de ese tiempo, de ese cariño, de ese cachito de ser que siempre me otorgó. Si él pudiera verme, apuesto a que no le gustaría verme triste. Y definitivamente él se sentiría triste también. ¡NOO! No podría permitirme eso. Yo quisiera que él estuviera bien. Si hay algo después de la muerte, no lo sé. Pero si lo hay, no quiero que me vea así. Quiero llevar su nombre dignamente. Quiero estar orgullosa. Así me siento”. 

(Acto seguido trata de recordar eventos geniales que pasaron juntos. Esto aplica a cualquier persona que hayas perdido por fallecimiento, pero incluso si fue por rompimiento. Porque has de empezar a entender que el mundo no solo es nuestro, es de todos y todos merecen la felicidad. Tú la estás buscando y la encontrarás. Permite que los demás también lo hagan. Délajos ir).

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Otro ejemplo:

“2 de Junio 2020

Soy Ramirín. Soy yo de nuevo. Caray todavía no supero a Karla. Las cosas que pasamos. El amor que nos teníamos. Todo se acabó. Y yo me quedo aquí como dice José José, como si fuera cualquier cosa. Me pudre eso. Ay.. que carambas. De haber sabido que todo iba a acabar tan mal mejor ni le hubiera entrado.. PERO CLAAAAARO… Ahí voy yo dándomelas de el “todas mías”. Y ahí están las consecuencias, zonzo. Y no puedo olvidarla. No puedo no puedo… y luego veo al bato con el que se fue… todo feo y con su enorme grano en la espalda. ¡Yo estaba mejorcito! Y le rogué.. ¡CÓMO LE RIGUÉ! Pero al final de todo… ¿Para qué hace uno esas cosas? Si le hubiera rogado lo suficiente, a lo mejor hubiera regresado pero ya no tendría chiste porque… lo haría “ahí pa’ que deje de estar chin_ando”. Y así ya no sirve. Y yo no quiero eso. Además… este enojo es solo pensar en mí mismo. Me siento mal yo. Lloro por mí. Debo tener en cuenta que al menos ella está bien. Al menos ella está contenta. Chale, quién sabe cómo la habré tratado como para que ahora ella esté más feliz conmigo lejos. Tengo que empezar a regresar a la vida. Ella es una gran persona y yo merezco estar con una gran persona. De hecho, mi felicidad primero debe ser personal y luego compartirse con alguien más. Mi relación (ahora extinta) la voy a hacer barquito de papel, la voy a poner en el arrollo y la dejaré ir. Me despediré… ¡AYYY VOYA LLORAR! Pero eso sí, con un cafecito, un pan, y se me hace que ahora sí voy a comprar esos boletos para Metallica. A ella ni le gustaba eso, pero es momento de pensar EN MÍ. Y hacerme feliz A MÍ!”.

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Todos estos son ejemplos, pero tú desarróllalos como tú prefieras. Es tu cuaderno. Es tu vida. Pero la tarea es llenarlos con cosas buenas. No es un “diario” exactamente. Pero anótale lo bueno que te pasó ese día, aún cuando sea una tontería: “hoy fui al súper y me subí al estribo del carrito. Tomé vuelo y wiiiiiiiiiiii… que me estampo contra un anaquel con una pirámide de cajas de cereal. ¡Que me les pelo! Nadie se dio cuenta… bueno, a lo mejor los de las cámaras sí pero… OSH ya ni modo. Fue genial jajajajaj!!”.

Cuando tu cuaderno vaya más o menos a la mitad y no hayas dejado de escribir todo lo bueno en él, vuelve a leerlo. Así, aleatoriamente. Descubrirás que ahí adentro, adentro de ti, allá abajo en el sótano, está el verdadero TÚ esperando salir. Está el verdadero TÚ pero el feliz. El que ya se aburrió de estar allá abajo soportando como le entras a los chescos y a las frituras. Imagina como si deveras fueras tú en un sótano. Imaginate consiguiendo una escalera y ayudándote a salir.

Superar la depresión es mucho de perdonar, dejar ir y verse a sí mismo como alguien de gran valor. Y de hecho lo eres. Solo que a veces el mundo gira demasiado rápido para detenerse en nosotros. Asi que somos nosotros los que tenemos que empezar a girar otra vez.

No dejes de buscar ayuda.







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